Berlín, 14.9.1769 _ Berlín, 6.5.1859

Naturalista, geólogo, mineralogista, astrónomo, explorador, sismólogo, vulcanista, demógrafo. Como científico, el sabio Alejandro de Humboldt es considerado uno de los últimos representantes del concepto universal del conocimiento, característico del movimiento de la Ilustración. Su padre Alexander Georg von Humboldt perteneció a la nobleza prusiana, habiendo sido mayor del Ejército y chambelán  del Rey; su madre fue María Isabel de Colomb, de ascendencia francesa, viuda del barón de Holwede. Su hermano, Guillermo, fue filósofo y lingüista; junto con él recibió una esmerada educación en su castillo de Tegel, cerca de Berlín, de manos de afamados maestros.

 
   

Autor: Friedrich Georg Weitsch, 1806. Staatiche Museen zu Berlin

           

Tuvo también un hermano materno, Fernando von Holwede nacido del primer matrimonio de su madre con el baron de Holwede. Estudió botánica,  matemáticas,  filosofía, entre otras disciplinas, a las cuales se añadieron posteriormente la física y la química; cursó estudios en las universidades de Fráncfort  y de Gotinga a partir de 1783. En 1790, realizó un viaje de estudios por las orillas del río Rin. De allí nació la primera de sus obras, titulada Observaciones mineralógicas sobre ciertas formas basálticas  del Rin. En la Escuela de Comercio de Hamburgo hizo estudios superiores e ingresó a la Academia de Freiberg, donde fue alumno de Werner, uno de los más  notables geólogos y mineralogistas de la época.

Concluidos sus estudios fue asesor del distrito minero de Berlín y de los principados de Beyreuth y de Auspach. En 1793, publicó Flora subterránea  de Freiberg, con aforismos sobre la fisiología química de las plantas. Para esa misma época, el poeta Schiller le incorporó a la redacción de su periódico Las Horas donde dio a la publicidad un trabajo científico titulado Fuerza vital, que ha sido considerado como la génesis de su conocido libro Cuadros de la naturaleza. A partir de 1793 desarrolló una constante labor de investigación científica y nació en esos años su propósito de hacer un viaje al Nuevo Mundo. Estudió a fondo la astronomía, conocimiento que pondría en práctica  cuando inició su viaje a América a partir de su contemplación del cielo desde los trópicos exteriores en las islas Canarias. La muerte de su madre, acaecida en 1796, fue el factor principal que le impulsó a realizar su proyecto. Hizo un pequeño viaje a Italia y de allí pasó a París, ciudad que no conocía; le acompañó Leopoldo de Buch. En la capital francesa adquirió un conjunto de instrumentos que le servirían para sus investigaciones en el viaje que preparaba, dejó sin efecto una expedición que se proponía realizar en 1798 a Egipto y aplazó definitivamente, su participación en la expedición de Baudin y Halemedin a Australia, que había sido auspiciada por el Directorio de Francia. En esos momentos ya había iniciado su amistad con Aimé Bonpland, con quien decidió viajar a España; en Madrid pasaron el invierno de 1798 a 1799. El carácter  afable, la educación y la cultura de Humboldt, hizo que gozara de simpatía en los círculos sociales y culturales de esa ciudad. Enlazó amistad con Mariano Luis de Urquijo, a la sazón ministro de Carlos IV, y por mediación de aquél, obtuvo permiso para visitar las provincias españolas en América y las islas Filipinas; fue así como en compañía de Bonpland partió desde Madrid hacia La Coruña, donde abordarían la corbeta Pizarro con destino a América. En su viaje hacia el puerto español atravesaron Castilla, León y Galicia haciendo observaciones tanto de la orografía y de la geografía, como de la naturaleza, recogiendo numerosas muestras.

El barco zarpó el 5 de junio de 1799, con dirección al archipiélago de las Canarias; en la travesía, ya en mar abierto, Humboldt se encontró con una naturaleza distinta a la europea: observó la esfera celeste y la posición de las constelaciones, en el océano ya había advertido la presencia de delfines, algas, medusas y otras especies propias de los mares más  cálidos.  En Tenerife estudió el vulcanismo, la geología y diversas características del pico del Teide; tomó muestras de plantas con el objeto de estudiar la fitogeografía local. Luego la corbeta Pizarro tomó rumbo hacia México pero, ya próxima a las Antillas, las condiciones atmosféricas la obligaron a dirigirse a Venezuela, donde tanto Humboldt como Bonpland, tendrían la oportunidad de estudiar la naturaleza y otras características del país. Esta afortunada visita del sabio alemán  fue una suerte para el análisis  de un país contenido en esa notable obra Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, sólo superada por su obra Cosmos, una verdadera enciclopedia científica para su época. Humboldt llegó a Cumaná  el 16 de julio del mismo año 1799; seguidamente emprendió, a partir de Venezuela, una serie de investigaciones sobre América, entre otras la de indagar «por qué la refracción es menor en los trópicos que en la zona templada». Uno de los primeros fenómenos que observó, el 28 de octubre de 1799, fue un eclipse de sol. En el oriente, recorrió Cumaná  y sus alrededores, así como el golfo de Cariaco y la península de Araya; entre el 4 y el 23 de septiembre visitó el interior de la provincia de Cumaná;  estuvo en las misiones de los indios chaimas y pernoctó en el valle de Caripe. El 20 de noviembre llegó a La Guaira; había querido viajar por tierra de Cumaná  a Caracas, pero se lo impidió lo accidentado del camino y tuvo que hacerlo por mar. El viaje de La Guaira a Caracas en mula, le llevó un poco más  de 3 horas y admiró la buena conservación de la vía; hizo mediciones de la temperatura en el sitio llamado La Venta. Caracas, para la época de su llegada, contaba unos 40.000 habitantes. Humboldt y Bonpland fueron recibidos por el gobernador y capitán  general Manuel Guevara Vasconcelos, quien personalmente se ocupó de su alojamiento en una casa frente a la plaza de La Trinidad. Humboldt y Bonpland exploraron los alrededores de la capital y ascendieron a la Silla de Caracas el 2 de enero de 1800.

De La Vega partieron hacia los valles del Tuy y de Aragua, pasando por Antímano, La Victoria, Turmero, Maracay hasta llegar a Valencia; hizo estudios, a su paso, del lago de Valencia y de las aguas termales de Mariara. Visitó Guacara y Valencia, de allí pasó a Las Trincheras, cuyas aguas analizó, hasta llegar a Puerto Cabello. De estas últimas localidades tomó rumbo a los llanos centrales; en Calabozo, conoció a Carlos del Pozo y Sucre, quien había realizado estudios de electricidad con instrumentos considerados similares a los que poseían los físicos europeos. Estudió los fenómenos eléctricos producidos por el temblador y se admiró al ver toninas a tanta distancia del mar, las cuales estudió en las aguas del río Apure. De San Fernando partieron hacia el Orinoco adonde llegaron el 5 de abril de 1800; pese a las fuertes lluvias y a los mosquitos, visitaron todos los poblados y misiones situados a la vera del río llegando hasta San Carlos de Río Negro. Estudió los grandes afluentes del alto Orinoco, así como las características singulares del caño Casiquiare. En este recorrido, observó la fauna, la flora, la hidrografía, los hábitos  indígenas, la elaboración del curare, la antropología cultural de las tribus orinoquenses. De La Esmeralda regresaron descendiendo el Orinoco, examinando algunos de los afluentes provenientes de la margen izquierda que remontaron en parte; observaron el comercio fluvial que desde el Orinoco se proyectaba hacia los afluentes que cruzan los llanos. Su regreso por vía fluvial culminó en Angostura, hoy Ciudad Bolívar, y de allí por los llanos de El Pao hasta Barcelona, en donde fletaron una lancha para regresar a Cumaná.  De este puerto embarcó rumbo a La Habana y recorrió otros países de América: remontó el río Magdalena, visitando Nueva Granada, Ecuador y Perú; estudió el vulcanismo andino; viajó a México, Cuba y Estados Unidos. El 9 de enero de 1804 se embarcó para Francia, donde se ocupó de la redacción de su libro Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, en el cual una buena parte se refiere a su permanencia en Venezuela; ese mismo año, conoció y trató en París a Simón Bolívar.

En 1805, Humboldt y Gay-Lussac partieron para Italia, recorriendo los Apeninos en compañía de Leopoldo de Buch, visitaron el Vesubio cuando ocurría una intensa erupción. En 1808 preparó la primera edición de Cuadros de la naturaleza. En 1814 visitó Gran Bretaña, donde su hermano Guillermo había sido designado ministro plenipotenciario de Prusia. Durante la década de 1820, sostuvo correspondencia con el Libertador Simón Bolívar quien lo calificó de «Descubridor Científico del Nuevo Mundo». En 1822 acompañó al rey de Prusia al Congreso de Verona, visitando también Nápoles.  En 1829, participó en una expedición al Asia por invitación del zar Nicolás  de Rusia; las experiencias de este viaje fueron consignadas en la obra Fragmentos de geología y de climatología asiática.  En 1835 murió su hermano Guillermo. En 1840, comenzó a escribir su obra Asia Central, que publicó en 1843. Dedicó casi las 2 últimas décadas de su vida a la redacción de su obra Cosmos, cuya publicación se llevó a cabo de 1845 a 1857.

 
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Realizado por: Pascual Venegas Filardo
Colaboración de Memoria de la Ciencia en Venezuela  

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